
El pasado 20 de diciembre La Catedral de Santa María la Real de la Almudena volvió a llenarse de color, emoción y espíritu scout con la llegada de la Luz de la Paz de Belén, una tradición que desde 1990 simboliza la fraternidad y el compromiso con la paz en todo el mundo. Cada año, un niño viaja hasta la gruta del Nacimiento de Jesús, en Belén, para e ncender una pequeña llama que posteriormente se traslada a Viena. Allí, delegaciones scouts de numerosos países la reciben y distribuyen por Europa, llevando su mensaje a parroquias, hogares, hospitales y comunidades de todo tipo. Su significado es claro: recordar que la paz se construye desde lo cotidiano, mediante gestos sencillos de servicio, unidad y cuidado mutuo.
La Catedral de la Almudena se convirtió en el punto de encuentro de más de 2.500 scouts y familias de toda la Comunidad de Madrid, niños, niñas, jóvenes y adultos de los distintos grupos Scouts MSC de Madrid se reunieron el sábado en la Catedral para una celebración que dio comienzo a las 18:00 horas. El templo se llenó de color con las camisas y las pañoletas de miles de scouts en una ceremonia en la que los verdaderos protagonistas fueron los más pequeños y la Luz de Belén.
Bajo el lema «Unien
do corazones, iluminando el mundo», la ceremonia puso el acento en la luz como símbolo de unidad, convivencia y de compromiso en la construcción de una buena convivencia y en la transmisión de un mensaje de Paz, Amor y Esperanza.
La celebración estuvo presidida por el Arzobispo Auxiliar de Madrid, D. Vicente Martín Muñoz, quien nos hizo participes de su inmensa alegría al sentirse rodado de los scouts de Madrid y el significado y simbolismo del acto de compartir la Luz de la Paz entre todos los scouts católicos. Durante la
homilía, recordó el significado de la “Luz Verdadera” que representa Jesús e invitó a los presentes a ser luz para los demás a través de gestos cotidianos de servicio y fraternidad. La catedral, repleta de camisas de colores, de miles de scouts en una ceremonia en la que los verdaderos protagonistas fueron los niños y niñas scouts y la Luz de Belén, ofreció una imagen vibrante y profundamente emotiva.
Este año, la presencia de ASGAM tuvo un valor especial. Sus miembros, honrados por la invitación y fieles al lema scout «Siempre listos para servir», participaron activamente en la recepción y reparto de la llama, reafirmando su compromiso con la misión de compartir la paz y la esperanza que simboliza.
El momento más sobrecogedor y cargado de significado de la tarde llegó con la entrada de la llama procedente de Belén. En cuestión de minutos, miles de velas iluminaron el templo, creando un ambiente que muchos describieron como un “amanecer interior”. Niños, jóvenes y adultos formaron una gran comunidad unida por la emoción, el canto y la alegría de celebrar juntos la llegada de la Navidad.
